viernes, 9 de marzo de 2018

La palabra

Cuando era chiquita, escribía cada noche en cada diario íntimo, de cada año , en un hueco de mi dormitorio. Con el tiempo , ese diario se transformó en agenda y con mucho más tiempo en el teclado de una computadora o de un teléfono.La cuestión era escribir.
Siempre necesité salvarme y mi intuición me dijo cómo. Y escribí. Y seguí escribiendo porque adentro de mi corazón estaba la huella ya instalada que siempre, hablar salva. Y yo hablaba. Escribiendo me hablaba. Le hablaba. Decia. Me estaba sanando.
Hoy , nada cambió. La palabra me sigue dando forma y me estructura cuando no entiendo de qué se trata lo que me pasa. Y a veces, escribo lo que veo, lo que siento y muchas Miles de veces lo que huelo que le pasa al otro.
Todas las palabras son reales. A alguien alguna vez le pasó lo que se dice. Ya todo está inventado. Sólo que a veces , en vez de una cámara de fotos , tenemos a mano otra cosa. Y yo tengo a mano la piel. Me toca , lo siento, me pasa. Sea mío, tuyo o de fulano.
Por eso escribo . Por la misma razón que a cada uno de mis pacientes ,siempre siempre, los empujo a que hablen. El dolor necesita ser manifestado, y como bien me enseñaron los primeros libros de la Universidad, el que no habla, actúa. Y actuar el dolor es ,por lo menos, complicado.
Usemos la palabra como un puente, como una soga y quizá como lo que más a mano tenemos de nosotros mismos.
Vos deci, y así vas a empezar a Curarte.

Hablen. Digan. Y que pase lo que tenga que pasar. Mientras tanto , sepan, que se están sanando.

Lorena Pronsky

Algo parecido me pasa, no tengo pacientes de este tipo, pero como me dijo Carolina ayer, "trabajas en rehabilitación, es un área similar", También a veces empujó a mis pacientes a hablar o abro, remuevo cosas en ellos para que logren moverse y actuar, para que vuelvan a disfrutar y gozar de la vida, del movimiento. Algo similar...

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