lunes, 2 de abril de 2018

Palabras

Entrará de nuevo en mi vida aquel que tenga su propia vida, quien me invite de vez en cuando a compartirla sin que quiera matar la soledad conmigo; quien entienda que el amor en libertad también le gusta la compañía

"De vez en cuando hay que hacer
una pausa

contemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana

examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa

y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades"

~Mario Benedetti

Haz siempre lo que tengas miedo de hacer

Es una cosa terrible, creo, esperar hasta que estés listo. Tengo ese sentimiento de que en realidad nadie está listo para hacer nada. No existe tal cosa como estar listo. Solo existe el ahora.

Hugh Laurie


El amor es la construcción inteligente de dos personas sabias, que deciden ser amigos, cómplices, compinches, y buenos amantes. Que a pesar de los problemas que nunca faltan, se eligen cada mañana para seguir caminando juntos por la vida.

En un mundo donde todos usan máscaras, es un privilegio poder ver un alma. Y nos vimos y nos reconocimos, y nos acompañamos  

Ser importante es del ego, ser feliz es del alma. El ego dolido no nos deja ser felices.

Que es la resurrección?

Me casé por sus virtudes, me quise separar por sus pecados, aprendí a amarl@ con sus pecados... eso es resurrección 

Y como siempre lo dije si me vas a amar que sea como soy, ámame como ahora. No me ames como antes, ahora ya sé que como antes nunca me amaste, amaste una fantasía, algo que nunca fui, por eso me costaba tanto llenar tus expectativas, por eso siempre me sentía menos, que me faltaba tanto, creo que ahora si me viste como soy y la verdad ahora me siento mucho mejor que antes, estoy decidida y lista para quedarme para siempre, no me iré, porque siento que es la crisis de la vida, crisis necesarias y si decidimos estar juntos todo será mucho mucho mejor. Siempre te acepte y aceptaré como eres, ni más ni menos. Aunque creo saber tu respuesta la verdad no me arrepiento de todo lo que siento y te he dicho.


Sanar

"Uno tiene que curarse primero. Te andan obligando a disfrutar el momento, a soltar lo que te hace mal, a dejarte fluir con las circunstancias y a entregarle todo al Universo para que suceda lo que convenga. Uno primero tiene que curarse. Dejen de mentirle a la gente rota que todos sabemos que a nadie deja de sangrarle la herida por poner las patas en el agua y acariciar al perro mientras se les agradece la existencia a las tostadas que comemos todas las mañanas. La gente pide magia para que no duela y entonces se lo cree, y después los ves por ahi sintiendo culpa por no tener los huevos necesarios para salir a bailar y reírse a carcajadas mientras acaba de enterrar en el medio del pecho al amor de su vida. Termínenla. La gente rota guarda pedazos de vida que necesita sanar. Necesitan abrazos que se acomoden como mantas capaces de apretarles bien los cuerpos hasta que dejen de supurar. Tienen que dejar de supurar. Tienen que sanar. Están lastimados, no son boludos. No necesitan escuchar lo que hace rato están tratando de hacer y no pueden. A veces no se puede viejo, no se puede. Es que la vida a veces duele. Duele. La pérdidas, los desengaños, los desencuentros, los abandonos, las decepciones, los sueños frustrados, las promesas incumplidas... Duele. Todo eso duele. Entonces antes de meter las patas en el agua y sacarse una selfie acariciando al perro, tienen que sanar. Y para sanar hay que saber frenar. Mirar lo que nos sacudió el cuerpo y el bocho y frenar. Frenar para ver, para entender, para reconstruir y también muchas veces para terminar de destruir. Cortenla con esas boludeces de que el que no se anima no es valiente, agitando esa pseudo libertad que se supone hay que poner en marcha porque mañana puede ser que se termine el cuento. Dejen de molestar a la gente que está haciendo su duelo, que se está encontrando con su pena con su soledad y sus vacíos. Respeten. No sean mentirosos. Todos sabemos que a veces simplemente no se puede. No se puede. Esa gente se está sanando. Se está enfrentando a sus fantasmas y a sus tormentas porque para poder salir a bailar con la música a todo lo que da, primero hay que saber curarse. Eso es la vida. Asumirlo es el paso necesario para poder pararse cuando se pueda y como se pueda. No apuren a la gente. Dejen que se curen, carajo, Y después quizá si. Con menos dolor, con la herida ya sanada y con el cuerpo mas liviano, que pongan las patas donde las quieran poner , que cumplan esa cuenta pendiente por hacer, que llamen a quien tengan que llamar, perdonar a quien no pudieron perdonar y que si se les canta el culo le agradezcan al Universo y a las tostadas por todo lo que les da. Pero dejen que la gente se sane . Dejen que se curen, carajo" 



Lorena Pronsky.

Podemos sanar solos, podemos sanar juntos...

domingo, 1 de abril de 2018

Pascua


Pascua viene del latín pascae, que a su vez viene del griego Πάσχα (pasja), una adaptación al hebreo פסחא (pésaj), que significa "pasar". Primer domingo después de la luna llena tras el equinoccio de primavera en el hemisferio norte. Los pasos siempre serán de mente, corazón y alma.


Hoy celebramos Pascua, pascua de resurrección, para lo que compartimos el regalo de la fe, es la fiesta que la fundamenta, nos da esperanza, es ese paso de la muerte a la vida que realizó Jesús para manifestar la gloria de Dios.

Nuestros "hermanos mayores" el pueblo judío, celebran en Pascua el paso del pueblo judío de la esclavitud a la libertad, de estar sometidos al bajo el poder del Faraón a la libertad de los hijos de Dios.

Los cristianos celebramos en nuestra Pascua, el Cristo resucitado, el paso de la muerte a la vida, y damos gracias por toda la historia de salvación que realiza Dios con su pueblo y con cada uno de nosotros, reconocemos que nos saca cada día de nuestras muertes, que muriendo él por nosotros ha destruido nuestra muerte y que resucitando ha restaurado nuestra vida. 

Necesidad de Pascua tenía, hace dos años que no la celebraba, el año pasado me fui totalmente, viví semana santa en el "mundo", haciendo pequeñas oraciones, pero sin celebrar en comunidad, la verdad no entendía nada en los lugares en los que estaba, jueves santo en el sucre coeur, una misa que empezó muy tarde, y de la que no pude participar, la verdad poco entiendo de francés, Pascua en Bruselas, contacté a los encargados de la vigilia, pero estaba lejos del lugar en que celebraban y la verdad es que me dio un poco de miedo salir sola en ese lugar, por el barrio en que nos estábamos quedando (reconozco mi prejuicio frente a las personas). Gracias a Dios, este año pude celebrar Pascua, con las personas que conozco desde que era muy pequeña, y muchas personas nuevas. 
Como escribí anteriormente Cristo ya está resucitado, pero celebramos cada año la oportunidad de nos da Dios para reconocer que la vida viene de él, que él a través de su resurrección puede hacer el gran milagro de entregar, devolver la vida a todo lo que estaba muerto, a lo que ya no tiene solución a través de su espíritu vivificador, el puede con lo más muerto, lo más débil ser capaz de renovarlo, sólo tenemos que aceptarlo a través de la libertad. Nos da la libertad de elegir, de participar o no de esta nueva vida, aceptar o no su amor.
Pero así como es un camino voluntario, en la libertad y lleno de amor, es también un camino difícil, que nos exige perseverancia, sacrificio (algunas veces) y entrega al otro, el mérito está en el sacrificio, ver todo lo que podemos entregar por el otro, eso es una muestra de amor. Si fuera fácil no tendría mérito, y nos damos cuenta que cuanto más nos cueste algo más gratificante será lo que logremos. 

Tenemos que aprender a entregar, que nos cueste lo que queremos, cuando los padres entregan todo a sus hijos ellos no valoran lo que tienen, muchas veces mientras más te ama una persona, tu más la alejas, la tratas mal y la persona se queda ahí, espera para demostrar la perseverancia del amor verdadero, como Dios nos espera siempre. 

Dios siempre está pasando por delante de nosotros, al decirle sí quédate conmigo, el nos cambia, nos transforma, pero siempre desde la libertad, es necesario decir "yo quiero cambiar y lo voy a hacer". Así Él es capaz de transformar nuestra vida y cambiar, es un pensamiento que nos ayuda a acercarnos más, y nos llama a estar dispuestos a renovarnos constantemente, a estar cerca de El, estar en camino hacia algo nuevo siempre. Y a estar cerca de la luz de Cristo, ya que cuando me alejo estoy en la oscuridad, doy palos al aire, en la oscuridad no veo bien, no veo a los demás , y no puedo tomar desiciones, y cuando tomo desiciones así resultan no ser las mejores.

Y ahí me veo yo, estuve un año alejada, sin ver las cosas a la luz de Cristo, tomando desiciones en la oscuridad, él día que me cansé y deje de rezar por nosotros todo se fue lejos, ahí veo el poder de la oración, de la fe. Y veo que la fe es tan personal, no puedes nunca obligar a alguien a hacer algo que no quiera, pero es necesario respetar cada opinión y cada nuestra de fe. 


sábado, 31 de marzo de 2018

Resurrección

Cristo ya está resucitado, el quiere que experimentemos en nuestra vida su resurrección, en nuestra experiencia, en nuestra situación, en nuestro sufrimiento, que experimentemos la alegría que el nos puede dar. Que experimentemos aquí la vida eterna, que el nos puede sacar de la muerte a la vida

jueves, 29 de marzo de 2018

La diferencia entre querer y amar

Querer y amar son ambos sentimientos maravillosos pero, sin duda, distintos. Todos (o casi todos), tenemos un propósito firme e intangible en nuestra vida: amar a alguien con todas nuestras fuerzas.
Pensamos en esto y lo deseamos fervientemente por el simple hecho de que pensamos que la consecución de estos objetivos nos encamina a la felicidad. No nos equivocamos al pensar que el apego saludable es indispensable para recorrer nuestro mundo.
Sin embargo, por diversas razones, acabamos confundiendo el querer con el amar y viceversa. Como consecuencia de esta confusión llenamos nuestra mochila emocional de falsos “te quiero” y de “te amo” vacíos.
La sabiduría emocional que encierran los diálogos en el Principito
Saint-Exupèry nos brinda un magnífico pasaje en El Principito que podemos traer aquí con el objetivo de aportar luz sobre esta poderosa realidad emocional que nos afecta a casi todos en un momento u otro de nuestra vida.
—Te amo —le dijo el Principito.
—Yo también te quiero —respondió la rosa.
—Pero no es lo mismo —respondió él, y luego continuó— Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía. Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.
Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.
Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo.
Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro. Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar. Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se da en el conocimiento.
Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza. Y conocerse es justamente saber de ti, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error. Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.
El Principito.

Pedro está llorando

Pedro está llorando
Cristian Warnken

Negar al Maestro es negar la propia alma, el propio ser. Es la desolación de darnos cuenta que, al primer obstáculo, no somos leales a nuestras convicciones íntimas.

Tengo la impresión de que ya nadie lee ni cuenta las historias bíblicas, como se hacía antes.

Gabriela Mistral tuvo la suerte de tener, en un entonces remoto valle del Elqui, una abuela que recitaba de memoria fragmentos del Antiguo Testamento y esa transmisión oral la marcaría a sangre y fuego como lectora exigente de "palabra viva". Todo le parecía artificial, retórico, en la literatura que leyó después, al lado de las historias vívidas de David o los clamores de los Salmos y la sabiduría del Eclesiastés.

Hoy uno encuentra ejemplares de la Biblia protestante en las piezas de ciertas cadenas de hoteles, y la mayoría de los que van a misa escucha con cierta distracción las lecturas bíblicas leídas y muchas veces mal leídas. Y la Biblia está repleta de pequeñas historias cargadas de intenso dramatismo y verdad humana. Pero ya no hay buenos narradores orales ni las abuelas tienen tiempo ya para contarles esas historias a los nietos y qué decir de los padres que prefieren delegar su papel de narradores a los dispositivos electrónicos, al punto que el inconsciente de las nuevas generaciones está poblado de los arquetipos de los videojuegos: héroes virtuales cuyo origen es un "chip" y no la carne y la médula humana.

Esos son héroes sin la sangre, el sudor, la pasión, la humanidad intensa de Abrahán, Judith, Noé o el rey Nabucodonosor. Lo mismo pasa con el Nuevo Testamento. Pero para leer u oír esas historias de los evangelistas hay que detenerse, acercarse y escuchar mucho y muy de cerca. La capacidad de síntesis de esos evangelistas era tan prodigiosa que es muy fácil pasar por encima de detalles significativos, sin "acariciar los detalles", como le exigía Nabokov a todo buen lector.

De todos los protagonistas y personajes de la Pasión de Jesús que se celebra en esta Pascua, la figura de Pedro es de las que más me conmueven. Particularmente en el momento de la negación de su Maestro. "Tres veces antes de que cante el gallo me negarás", le había advertido Jesús. Pedro no podía creer que su Maestro le dijera eso. Pero cuando Jesús es tomado prisionero, Pedro, cada vez que le pregunten por él, lo negará. Cuando se queda solo, se da cuenta de lo terrible que acaba de hacer.

Johann Sebastian Bach, en un aria de "La Pasión según San Mateo", convertirá el llanto de arrepentimiento de Pedro en música dolorísima y sublime. El cineasta ruso Andrei Tarkovsky usará ese tema de Bach en muchas de sus películas: incluso uno de sus personajes la silbará permanentemente como un leit-motiv de toda su obra.

Negar al Maestro es negar la propia alma, el propio ser. Es la desolación de darnos cuenta que, al primer obstáculo, no somos leales a lo más sagrado: a un Maestro, o a nuestras convicciones íntimas. El miedo nos gana. Y Tarkovsky y Bach y Pedro y cada uno de nosotros nos encontramos permanentemente en esa tenue frontera que separa la negación de la traición. "Uno se traiciona por lo menos tres veces al día", creo dijo ese Maestro que fue Godofredo Iommi.

Lo importante es no alejarse demasiado de nuestra propia torre de control al punto que ya no podamos regresar: eso se llama extravío. ¿Pero cómo permanecer fieles en la noche antes de que cante el gallo? El Miedo es mucho más que un estado anímico: es un territorio, es toda la realidad cuando vagamos sin quilla ni norte, como sonámbulos, como meros sobrevivientes. Es la Tierra Baldía. Es el desierto que avanza. Es nuestro mundo hoy: el tiempo de la sospecha, la desconfianza, la falta de fe.

Pedro no es un personaje literario: es un ser de carne y hueso, "nada menos que todo un hombre". Releo el episodio bíblico: me acerco a él, lo siento llorar desconsoladamente. Trato de entenderlo, de darle un "abrazo emocionado", como diría Vallejo. ¡Es tan misterioso el país de las lágrimas!

Comienzo a silbar el aria de Bach, y no puedo parar. Pedro no me escucha silbar, solo llora... Y ahora, yo, sin darme cuenta, también estoy llorando. ¿Amaneció? ¿Todavía no canta el gallo?

El Mercurio
29.03.18

A porrazos

Y en este afán de avanzar y olvidarnos nos hemos hecho tanto daño no el uno al otro, sino que cada uno, hemos estado con personas que nos mostraban una cara tan distinta, nos dejamos manipular, por dolor, por inconsciencia. Y aquí estamos todavía intentando superarnos...

Y sí, pensamos que eramos felices por separado, pero un poquito más hondo en realidad no era así, seguimos tristes, no estamos bien, no brillamos, no somos nosotros, somos lo que la persona con quien estamos, o estuvimos en mi caso, querían que fuéramos. Cedimos demasiado, quizás por medio a otro fracaso, terminar con otra persona, pasar de nuevo por eso, es algo que quizás tu no quieres, pero en realidad es más fácil de lo que crees cuando te das cuenta que no es lo que quieres, pero como siempre sólo uno puede hacer el click, el cambio, la verdad es que no importa lo que te digan, si uno no se da cuenta, da lo mismo lo que los otros digan. Ahora si lo quieres dar todo, pero no te veo feliz, no te pierdas, no nos podemos perder a nosotros mismos.
Nunca me pintaron monos, pero era más sutil los reproches por juntarme contigo, si me revisaron el teléfono, los mensajes, hasta donde lo permití, hasta que me di cuenta que eso no estaba bien, que yo no estaba acostumbrada a eso, que yo no quería eso en mi vida, que mis relaciones eran basadas en la confianza, la honestidad, la libertad y el respeto, que siempre me junté con quien quise, siempre hice lo que quise,  siempre te conté tan libremente todo lo que hacía, siempre me contaste todo lo que te pasaba, si quizás nos enojábamos, peleábamos, pero nunca al nivel de prohibirnos hacer o ver a alguien.
La verdad y ahora me doy cuenta, no tenemos que cambiar por nadie, nos merecemos todo el amor del mundo por como somos, con todas nuestras virtudes y defectos que nos hacen ser nosotros mismos y quien nos quiera nos querrá así, enojones, medios dejaditos, apegados a nuestros papis, a nuestros amigos, y sin prohibirnos juntarnos o hablar con quien queramos. No tenemos que demostrar nada a nadie, sólo debemos ser felices y encontrar o reencontrar a esa persona con quien somos nosotros mismos, nos sentimos cómodos, no tenemos que fingir, esa persona con la cual coincidimos y logramos conectar de una manera que no podemos explicar, casi mágica.

Y aquí estamos frente a los miedos más grandes que teníamos, que por querer evitarlos, por no conversar, se hicieron realidad..

El mío era separarnos y estamos separados

El tuyo era terminar junto a alguien sin que se amen y...

Pero a veces a porrazos se aprende...
Es muss sein ....Tenía que ser. "Es muss sein"; el peso, la necesidad y el valor son tres conceptos internamente unidos: sólo aquello que es necesario, tiene peso, solo aquello que tiene peso, vale.
Maktub... Estaba escrito, las casualidades no ocurre.

 "Esa tristeza significaba: hemos llegado a la última estación. Esa felicidad significaba: estamos juntos. La tristeza era la forma y la felicidad el contenido. La felicidad llenaba el espacio de la tristeza" Cada pequeño encuentro casual, cada conversación eterna que parece que nunca terminan, que siempre queda algo pendiente, no dicho.

"El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien (ese deseo se produce en relación con una cantidad innumerable de mujeres), sino en el deseo de dormir junto a alguien (este deseo se produce en relación con una única mujer)".

"El amor que hay entre ellos es de una arquitectura extrañamente asimétrica: descansa sobre la seguridad absoluta de su fidelidad como un palacio mastodónico sobre una solo columna."

"Allí donde habla el corazón es de mala educación que la razón lo contradiga." (La insoportable levedad del ser)